(Nº8) Anexo: ¿Por qué okupamos? I

Con este texto pretendemos hacer una pequeña exposición básica sobre los motivos por los cuales la okupación es una herramienta válida a la hora de luchar y a la hora de vivir. Este pequeño anexo, que se complementará en futuros números, se explica cómo entendemos la okupación, qué utilidad tiene y porqué la asumimos como algo vital.

Entramos   ilegalmente   en   viviendas, edificios, solares, espacios… abandonados   y   en   desuso y tomamos   posesión   de   ellos   porque   lo   consideramos   un   acto   de   reapropiación, es   decir,  una   forma   de recuperar parte de lo que es nuestro y de todos, puesto que el planeta tierra no es de nadie y es de tod@s.

Porque con la propiedad privada nos han negado el libre acceso a los recursos básicos para la vida, y esto   nos   “obliga”   a   aceptar   durante   casi   toda   nuestra   existencia   la   explotación   que   supone   el   trabajo asalariado, explotación que significa que parte del esfuerzo que realizamos los desposeid@s para vivir, nos es robado por l@s propietari@s, perpetuando así el circulo vicioso del capitalismo, es decir, que un@s vivan a costa de otr@s. Al okupar, rompemos   con la necesidad de   aceptar   ese   chantaje, recuperamos   una   parte   de   lo sustraído y, por extensión, de nuestro tiempo de vida. Nosotr@s, usamos la okupación como herramienta política, es decir, como un medio más en nuestro intento de crear espacios de vida al margen de las leyes, normas y valores que nos imponen el Estado y el Capital.

No somos okupas, somos personas, que estamos okupando con el fin de procurarnos, por nuestros

propios medios y esfuerzos, viviendas, lugares de aprendizaje y trabajo, espacios de esparcimiento y de producción de lo que necesitamos: alimentos, bienes, etc. Okupamos por algo más que el interés personal, por algo más que para huir de la asfixia cotidiana que supone vivir al son de políticas y mercaderes.

Usamos la okupación como ensayo de un mundo nuevo, como puesta en práctica de nuestras ideas:

De   acción   directa:   no   necesitando   de  intermediarios, sino   siendo nosotr@s mism@s quienes tomamos y llevamos a cabo las decisiones, y, por tanto, asumimos las responsabilidades de las mismas.

De autogestión: organizando entre tod@s nuestras relaciones y necesidades, manteniendo nuestra

capacidad de decisión intacta ante posibles chantajes surgidos de la relación y dependencia de instancias externas: estatales, comerciales, etc.

De solidaridad: compartiendo y ayudándonos l@s un@s a l@s otr@s, respetando y reconociendo los intereses individuales en los colectivos, y viceversa.

De   horizontalidad:   nadie   manda   y   nadie   obedece.   Funcionando   a   través   del   libre   acuerdo, la responsabilidad y la confianza en la palabra dada. No queremos que nadie se vea obligad@ a hacer nada con lo que no esté de acuerdo, por eso no aceptamos la imposición de la mayoría, y por eso, no votamos.

De igualdad: tod@s somos diferentes, pero tod@s somos personas. Considerando a cada un@ como un ser vivo único, con su propia personalidad, identidad e idiosincrasia. Tratando de respetar a l@s demás como nos respetamos a nosotr@s mism@s. Respeto por respeto, porque sólo respetando la libertad de l@s demás podremos hacer crecer la nuestra.

Concluyendo, cuando okupamos estamos realizando un acto de reapropiación de nuestras vidas. Por un   lado, al   rechazar   la   lógica   opresora   del   Estado   y   el   Capital   por   la   cual   se   crean   y   fomentan   las desigualdades sociales a través de la propiedad privada, y se perpetúan gracias a la herencia; y, por otro lado, ensayando la construcción de nuestra realidad individual y colectiva un poco más libre día a día.

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