(Nº9) Anexo: ¿Por qué okupamos? II

Para complementar el anterior anexo y para darle la importancia que se merece la okupación y a la vivienda en los tiempos que corren, añadimos más motivos a los cientos que hay al argumentario de porqué okupamos.

El negocio inmobiliario, gigante especulador y pilar básico de la economía de este país, crece y se expande a ritmos vertiginosos. Este crecimiento es posible gracias al sometimiento, endeudamiento y empobrecimiento de la gran mayoría de las personas: los inquilinos o los hipotecados. Si no tienes dinero para pagar o si tienes lo justo para tener que elegir entre tener una casa, tener algo para comer o tener algo para vestir, la tiranía inmobiliaria no tiene miramientos y te obliga a marcharte de tu casa. Los desahucios se efectúan a diario con la complicidad de la sociedad, de los medios de comunicación, de los partidos políticos, de los sindicatos verticales y de los llamados “agentes sociales” que negocian en nuestro nombre condiciones de vida igualmente insostenibles, de la policía que representa la fuerza bruta y física que ejerce el estado en la calle, del señalamiento de aquellos que no se han visto en la situación, etc…

Por estos motivos, no podemos esperar a que nadie nos de nada, a que las cosas se solucionen a través del esfuerzo y del sacrificio de los mismos, en pro de hacer más liviana la situación que estamos viviendo mientras las grandes empresas inmobiliarias, fondos buitres, constructoras, financieras, agencias, etc. se llenan los bolsillos a costa de nuestras desgracias.

Okupamos porque:

  • No vamos a seguir viviendo a golpe de decretos, negociaciones y acuerdos insuficientes ni de lo que otros decidan que tenemos que hacer con nuestras casas.
  • El gigante inmobiliario tiene los bolsillos llenos y las manos manchadas de sangre. Dinero de las deudas de la gente y sangre de las consecuencias que supone mantener una vida asumible, digna y decente, muchas veces inalcanzable a pesar de todos los esfuerzos.
  • Los pisos turísticos nos obligan a irnos de nuestros barrios, subiendo los precios de los alquileres como nunca antes se habían visto.
  • Las inmobiliarias y los propietarios pretenden hacernos entrar por el aro constantemente, acepando condiciones imposibles de sostener a la hora de firmar contratos (avales, fianzas, contratos de trabajo, etc.) y obligándonos siempre a pagar cantidades ingentes de dinero por unos pocos metros cuadrados.
  • Si no entras en el aro, si no pagas, te desahucian sin miramientos. Porque ellos nunca van a mirar por nuestros intereses.
  • Los fondos buitre están viviendo de los desahucios y desgracias ajenas, revendiendo o realquilando los pisos subastados a precios menores (no por ello, igualmente desorbitados), aprovechándose de la situación de los desahuciados.
  • No se pretende dar solución al asunto de la vivienda, solo parches que pasen por endeudarnos y por trabajar más para poder pagar, malamente, el precio de nuestra casa.
  • Hay cientos de miles de viviendas vacías y mientras eso ocurra, ninguna persona debería de dormir en la calle.
  • Hay gente que tiene muchas casas y gente que no tiene ninguna: un mal reparto de los bienes que genera injusticia.
  • Ser propietario de una vivienda y alquilarla, es especular. Porque la vivienda no puede ser un negocio y alquilar un piso no es un trabajo. La okupación y la huelga de vivienda no atenta contra ningún otro trabajador, ¡que no te la cuelen!
  • El capitalismo nos arrebata nuestras viviendas y nosotros las recuperamos.

No hay tiempo para seguir esperando maniobras de políticos. No somos mercancías, ni números, ni daños colaterales.

Necesitamos una casa. Si no la tenemos, la cogemos.

Okupa tu también

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